Pasión De Una Noche
Llevaba casi tres horas buscando una liberación y yo se la acababa de conceder.
"¡Maya! ¡Mierda! ¡Deténgase!"
Me di cuenta de que estaba a punto de perderlo. Sin embargo, no me detuve. Empecé a golpear dentro y fuera, ajena al efecto que estaba teniendo sobre él. La otra mano corrió hacia sus testículos, los cuales presioné con todas mis fuerzas mientras el auto se detenía por completo. Noté que estábamos en casa cuando registré mis sondeos. Salí corriendo del auto, oliendo problemas, y dentro de la casa. Fui recibido por las miradas de los cocineros y otros ayudantes. No podría importarme menos. Continué corriendo adentro. Mientras subía las escaleras, la puerta se abrió, revelando a mi esp