LOGIN스스로 황제가 된 황후의 전남편을 가둔다. 무능하고 폭력적인 남편, 방탕한 황제인 루시안 필하르트를 몰아낸 아델라이데 벨하르크는 스스로 황제의 자리에 오른다. 루시안은 지하감옥에 갇혀 죄수 신세가 되고 여왕이 된 아델라이데에게 복종하는 법을 배우게 된다. 황제였던 시절 아델라이데에게 순종을 강요하던 루시안은 과연 그녀의 입맛에 맞는 "개"로 길들여질 것인가? “자, 폐하. 아니지. 황제였던 나의 개. 이리온."
View MoreCharlotte odiaba su vida y todo lo que le rodeaba, Se había emborrachado como nunca.
Su teléfono volvió a sonar. No contestó. Sabía que era su padre, que llevaba pidiendo verla desde la semana pasada. Pensó que debía llamarle mañana, cuando volviera a estar sobria, para terminar de una vez.
Cuando pidió la primera botella, pensó que quería celebrar su próxima exposición. Cuando llegó la segunda, pensó que estaba celebrando la vida. En las botellas siguientes, los pensamientos de celebración volaron por la ventana.
Se levantó cuando se le despejó un poco la cabeza. Necesitaba una taza de café y conocía el lugar perfecto para tomarlo. El descanso debió de sentarle bien, porque le costó menos encontrar el camino hasta la cafetería.
—Me duele la cabeza, necesito uno fuerte—, le dijo a la señora que atendía. Parecía que Charlotte era la única clienta después del ajetreo matutino.
—¿Qué desea?
Charlotte miró el menú.
—Sólo... prepárame algo fuerte.
—Muy bien, un americano muy fuerte y muy negro—, dijo la señora con una sonrisa.
Buscó unas monedas en el bolso, le dio un puñado a la señora y le dijo:
—Tome la cantidad exacta. Ahora me cuesta contar.
La señora la miró con curiosidad, pero hizo lo que le pedía. Le entregó a Charlotte el resto de las monedas y le dijo:
—Si quiere, le sirvo el café—. Debió de darse cuenta de que a su clienta le costaba mantenerse en pie.
—Gracias. Será estupendo...—. Charlotte se acercó a la mesa más cercana y se puso cómoda, apoyando la barbilla en la mano. Tenía los párpados caídos, pero debía mantenerse alerta. Después de todo, aún tenía que volver a casa.
—¿Charlotte Brown? —, dijo una voz masculina por encima de ella.
—¿Hmm? — fue todo lo que pudo decir. Sintió movimiento al otro lado de la mesa y, cuando miró a través de sus pesados párpados, se dio cuenta de que había un hombre sentado en la silla vacía frente a ella.
—Soy Patrick Jones. Tengo algo que hablar con usted.
—Vuelva en un buen momento—, balbuceó ella y volvió a cerrar los ojos.
—Ahora es el mejor momento—. La voz estaba marcada por la irritación, así que volvió a abrir los ojos para mirar al hombre, sus ojos grises y azules se encontraron con los azules de él... o quizá no eran azules, pero no le importaba en ese momento.
—¿El mejor momento para qué? —, preguntó, sin ganas de charlar.
—Para hacerte una oferta a la que seguramente no te resistirás.
Parecía completamente serio y ella resopló.
—¿Y de qué se trata? — Frunció el ceño viéndolo de los pies a la cabeza. Por la mente de Charlotte pasaron muchas cosas…
—Ser mi esposa.
El alcohol que había estado fluyendo como loco por sus venas se detuvo y se escurrió por su cabeza mientras miraba al apuesto desconocido con incredulidad.
—Déjeme decirle algo que quizá no sepa, señor—, se esforzó Charlotte por escupir cada palabra por separado. —No es bueno darles bromas divertidas a las mujeres borrachas.
La miró con los ojos azules entrecerrados. Ella estaba en una posición incómoda, con los brazos apoyados en la mesa, los de abajo enmarcando ambos lados de la cara y las manos haciendo movimientos perezosos sobre la cabeza mientras hablaba.
—¿Estás borracha? —, preguntó con incredulidad.
Ella soltó una carcajada gutural y enterró la cara entre los brazos.
—Oh Dios, eres un idiota—, dijo, con la voz amortiguada por sus miembros. Casi besaba la fría mesa.
—¿Qué has dicho?
—Nada—, respondió ella, levantando la cabeza una vez más para mirarle con los ojos entrecerrados. —Por favor, búscate a otra persona a la que declararte, porque no estoy a la altura. Si esto es parte de un programa de televisión en el que tienes cámaras ocultas en alguna parte, dadme una m*****a comisión por talento o lárgate.
Estaba a punto de hablar cuando llegó su café. Dio las gracias a la señora, que se apresuró a volver al mostrador. Saboreó la sensación de calor que le ofrecía el líquido caliente cuando dio un cuidadoso sorbo.
—Como le he dicho antes, estoy aquí para hablar con usted—, volvió a decirle el desconocido, esta vez con un tono enérgico y paciente.
Su visión se estaba aclarando y tuvo tiempo de estudiar al hombre. Se enderezó en la silla y miró a la hermosa criatura que tenía delante. Adivinó que debía de tener unos treinta y pocos años, su pelo era castaño y por todas partes estaba como desordenado, pero no del todo porque le daba un aspecto rudo y limpio.
—¿Qué? ¿Sobre el matrimonio? — dijo con una risita, finalmente recordando lo que él dijo antes sobre alguna oferta que tenía para ella. —Nah, no va a suceder.
—¿En serio? Pero antes estaba siendo amable cuando dije que tenía algo que ofrecerte porque, de hecho, en realidad no tienes elección. El contrato está sellado.
El rostro de Charlotte se contorsionó de confusión. El café surtió efecto y su vista se aclaró al instante. Miró a su alrededor. No habían cámaras.
—Espera, para ahí. ¿Qué contrato?
Patrick Jones sonrió satisfecho al ver su reacción, se recostó en su silla y cruzó los brazos sobre el pecho.
—Un contrato que firmó tu padre antes de que hiciéramos el trato—, dijo con una mirada expectante.
Vale, después de todo esto no era un programa de televisión.
—¿Mi padre? ¿Trato? ¿De qué estás hablando? ¿Y cómo conociste a mi padre? —. En ese momento un torrente de pánico y fatalidad empezó a subirle por las tripas. La mención de su padre le hizo darse cuenta de que el hombre sentado frente a ella podía no estar gastándole una broma. —¿Qué trato? —, repitió.
Por un momento Charlotte vio que la confusión se dibujaba en su rostro antes de que él la disimulara con su arrogante gesto y un encogimiento de hombros aún más arrogante.
—Somos... socios—. Hizo una pausa para medir su reacción y suspiró. —Teniendo en cuenta la cara que pones, no tienes ni idea—. Como ella no dijo nada, volvió a encogerse de hombros. —Tu padre y yo hemos llegado a un buen acuerdo que nos beneficiará a ambos—, dijo. —A cambio de mi ayuda, te ha ofrecido ser mi esposa de paso mientras resuelve cómo pagarme de verdad.
se quedó boquiabierta y su mente intentó negar la información. La negación desapareció rápidamente porque un repentino estallido de ira estalló en ella y gritó:
—¡Mierda, no! Eso es absurdo—. Empezó a levantarse, dejando su café y al guapo desconocido.
Él la detuvo agarrándola de la muñeca, tirando de ella hacia él, con sus ojos peligrosamente intimidantes.
—Como te he dicho, no tienes elección—, dijo Patrick en voz baja, con un tono de ira en su voz.
Ella bajó la cabeza hacia él, casi maldiciéndose a sí misma porque le dolía muchísimo con el alcohol aún alojado en su cerebro, y con sus ojos penetrantes dijo:
—No tengo nada que ver con los negocios de mi padre, nunca me interesaron antes y nunca lo harán, así que déjame ir.
—Sí, es cierto, de lo contrario habrías sabido de su largo dilema empresarial—. Él la miró a los ojos y apretó su agarre en lugar de soltarla. —Pero estoy seguro de que no quieres a tu padre en la cárcel, ¿verdad?
—Estoy segura de que cualquier trato que tuvieras con mi padre era ilegal. Déjame ponerme sobria para buscar un libro de derecho o algo así y luego te contesto. Estás mintiendo.
—No, no miento. —, respondió Patrick rápidamente. Charlotte le ignoró y él aprovechó para continuar: —Si quieres, puedes llamar a tu padre ahora mismo. Seguro que estará encantado de contarte los detalles. No esperaba encontrarme hoy con una prometida ignorante, si he de ser sincero. Brown debería habértelo dicho,
Ella tiró de su mano, pero él era fuerte.
—Suéltame.
—No hasta que aceptes escucharme.
—No tengo que escuchar ninguna estupidez, tienes que quedarte.
—¿Incluso si eso significa salvar a tu padre de la vergüenza y años en prisión?
—Dios mío, ya te odio.
Una sonrisa forzada curvó sus labios.
—Me lo dicen mucho.
—Te pagaré. Tengo algo de dinero ahorrado.
La miró con... ¿qué expresión tenía? ¿Pena? ¿Se compadecía de ella por ignorar todo esto?
Sacudió la cabeza y dijo:
—No creo que tengas tanto para devolver la cantidad que tu padre me pidió prestado. Hice el contrato por una razón, Charlotte. Como verás, no necesito más dinero—. La miró fijamente. —Necesito una esposa. Y tu padre ya ha firmado por ella. Ahora sólo tengo que reclamarla.
—¿Para qué necesitas una esposa? —, preguntó ella incrédula. Tal vez había bebido demasiado y estaba alucinando. Oh Dios, esto es una locura.
—Tengo mis razones—, se encogió de hombros mientras hablaba. —Pero no te lo voy a decir. Por favor, siéntate—, le instó con suavidad, pero con fuerza al mismo tiempo.
—No, me voy.
—Si te vas, no tendré más remedio que arrastrarte hasta tu silla y atarte a ella. Y no creas que bromeo—. Había algo en la forma en que lo dijo que hizo que Charlotte creyera cada palabra. De mala gana, regresó a su silla y se sentó enfadada. —Bien. Me alegra saber que nos entendemos.
—No, usted me ha amenazado. Por favor, continúa y acabemos con esto para que pueda ir a la comisaría más cercana y hacer que te detengan.
Debió de hacer caso omiso de su última declaración, porque empezó a hablar.
—En primer lugar, me gustaría disculparme por...
—Disculpa no aceptada—, cortó ella. —Ahora, por favor, pase al siguiente tema.
Patrick respiró hondo, obviamente intentando calmar su rabia e hizo lo que ella le decía.
—Como ya he dicho, tu padre y yo firmamos un contrato por el que en el momento en que transfiera el dinero a su cuenta de negocios, te tendré a ti a cambio—. Levantó la mano cuando ella abrió la boca. —Déjame terminar. En el contrato acordamos que en el momento en que el negocio volviera a estar en pie serías libre de marcharte.
Ella levantó la mano, con ojos interrogantes. Comprendiendo lo que quería decir, él asintió con la cabeza y ella preguntó:
—¿Cuánto dura exactamente el momento en que el negocio se recupere?
—El contrato es hasta dentro de seis meses—, informó él formalmente, como si estuviera informando a unos socios. —Por supuesto, empezará el día de la boda—. Ella podía ver algo más detrás de su mirada, pero él era bueno ocultándolo. Ella sabía que había algo más en este acuerdo.
—¿Y si no me caso contigo?
—Sencillo—, puso la mano plana sobre la mesa, cerca de su café, ahora frío. —Tu padre perderá su negocio y acabará con un montón de problemas legales. Si consultas tu libro de derecho, lo sabrás todo sobre ellos.
En realidad, no tuvo que decirlo dos veces porque, aunque ella no tenía conocimientos de negocios, sabía muy bien que un contrato legal escrito era legal a secas, había que pagar un precio muy alto si lo incumplías.
Sin embargo, ella no dudaba de que su padre haría cualquier cosa por su querido negocio. ¿Cómo podía hacerle algo así a su propia hija? ¿A su propia sangre? ¿Su pequeña querida, como siempre dice?
아델은 가장 큰 사이즈의 딜도를 손에 쥐고 천천히 그를 향해 걸어갔다. 잘 깎아서 기름을 먹인 흉측한 모양의 물건이 달빛에 번들거렸다. 레온하르트는 그 크기를 보자마자 숨이 막히는 듯 눈을 크게 떴다. 그러나 다리 사이는 오히려 더 벌어지고 있었다.“이정돈 쉽지? 걸레니까.”아델이 딜도로 그의 뺨을 톡톡 치며 말했다. 레온하르트는 떨리는 눈으로 그것을 올려다보다가, 천천히 입을 열었다. 마치 입에 물려달라는 것 같았다. 아델은 그 반응에 코웃음을 치며 딜도를 그의 입술에 밀어 넣었다.“듬뿍 뭍혀. 내가 말하지 않아도 알겠지만 말야."레온하르트는 군말 없이 입을 벌리고 딜도를 깊숙이 물었다. 목구멍을 찌르자 침이 주르륵 흘러내렸다."얼마나 많이 빨아봤으면 침 흘리는 법도 알아?"아델은 그의 머리를 잡고 강제로 깊숙이 밀어 넣었다가 빼기를 반복했다. 목구멍까지 닿을 때마다 레온하르트의 눈이 뒤집히듯 감겼다. 약간의 구역질 소리가 나고 목구멍까지 제대로 쑤시자 그는 눈물까지 흘려가며 자연스럽게 딥스롯을 했다.딜도가 충분히 젖었다고 판단한 아델은 딜도를 입에서 빼냈다. 딜도가 빠져나가자 레온하르트는 자연스럽게 엎드려서 엉덩이를 들어 자세를 취했다. 이미 살짝 벌어져 있는 뒷구멍은 기다렸다는 듯이 벌름그리고 있었다."어처구니가 없네. 벌름대는 꼴 하고는..."아델은 차갑고 단단한 딜도의 끝을 그 구멍에 밀어넣었다. 역시나 레온하르트의 허리가 크게 움찔했다.“하으……!”“뭐야, 겨우 끝부분인데 벌써 소리가 나와? 이정도는 너무나 쉽잖아? 여러명이랑도 했다면서."아델은 딜도의 귀두에 해당하는 부분만 넣었다 뺐다 하며 그곳을 자극했다. 그러자 경험이 풍부한 구멍 답게 서서히 구멍이 이완되며 딜도를 스무스 하게 삼키기 시작했다. 중간중간 레온하르트의 구멍이 저항하는 듯 조여왔지만, 이미 많이 사용된 탓인지 생각보다 수월하게 끝까지 넣을 수 있었다. 절반쯤 들어갔을 때 레온하르트는 이마를 바닥에 박으며 신음을 흘려댔다.“하...하아...폐하...너무 커
아델은 자리에서 일어나 그를 내려다 보았다. 더 이상 장난기 어린 표정은 없었다. 그녀의 눈에는 무심하고 차가움만이 가득했다. 그런 면이 레온하르트를 더욱 흥분하게 만드는 요소라는 점이 아이러니지만 말이다. 그는 여전히 갈망이 가득한 눈으로 아델을 바라고보 있었다. 그 꼴을 보고 있자니 어이가 없어진 아델이 드디어 입을 열었다."거짓말 하는 개새끼 안키워. 당장 나가."그 말에 레온하르트의 얼굴이 창백해졌다. 그는 무릎으로 기어와 아델의 다리를 붙들고 매달렸다. 그 손은 진심인건지 바들바들 떨리고 있었다."폐...폐하. 잘못했어요. 근데 거짓말 아니에요...이런 건 정말 처음이에요...이런 식은...""이런 식? 발만 처음이면...다른 건 다 해봤다는 건가?"아델의 눈이 이채를 띄며 빛났다. 낮게 비웃는 목소리는 그를 분명하게 추궁하고 있었다. 그녀는 발길질을 해서 그의 손을 뿌리쳤다."왕자 씩이나 되서...고작 발로 가버리는 주제에 처음이라고? 웃기지도 않네. 어떻게 굴러먹었는지 솔직히 얘기해. 뭔 짓을 하면 발로 좀 비볐다고 질질 싸는데?"그는 고개를 숙인 채 말이 없었다. 우는 건지 훌쩍이는 듯 했다. 아델이 아무말 없이 내려댜 보자 결국 갈라진 목소리로 고해 바치기 시작했다."저...저는..."레온하르트가 고개를 들었다. 이미 눈물이 범벅이 된 채였다. 그는 눈물을 닦지도 않은 채 부끄러움에 떨며 말을 이었다."맞아요...저...많이...굴러먹었어요.""어떻게 굴러먹었는데? 여자를 실컷 따먹었다는 건가 이걸로?"아델이 그의 성기를 발로 툭툭 치며 묻자 그의 얼굴이 수치심에 달아올랐다. 그러나 입은 멈추지 않았다."...남...남자도...상대가 원하면 다 해줬어요...왕자니까...제가 원하면 다들...""하...?"아델은 기가 찼다. 왕자라는 지위를 이용해서 남녀 가리지 않고 해왔다니. 루시안도 기가 찬 인간인데 이건 더했다."계속해.""입도...몸도...다...여러 명한테 동시에...쓰이기도...""여러명?!"결국
레온하르트는 준비된 수건으로 몸을 닦고 욕실 밖으로 나왔다. 아델은 어느새 잠옷으로 갈아입은 채 그를 바라보고 있었다. 방에는 불이 꺼져 있었고 달빛이 등 뒤에서 그녀를 비춰 실루엣으로만 보였다. "기어."레온하르트는 욕실 앞에서 다시 무릎을 꿇고 손을 바닥에 지지한 채 기어서 그녀에게 다가왔다. 그녀의 발 앞에 다다르자 무릎을 꿇고 조용히 그녀를 바라보았다. 아델은 그의 턱을 잡아 올리고 이곳 저곳을 살폈다. 레온하르트는 기대되는 표정을 참느라 입꼬리가 가늘게 떨리고 있었다."뭐가 그렇게 기분이 좋아? 이건 벌이 아니잖아?""죄...죄송합니다.""죄송하다? 뭐가 죄송한데? 왕국의 둘째왕자께서 자지 세우고 제국 황제 앞에서 알몸으로 기어다니는거?"레온하르트의 숨이 거칠어졌다. 그는 떨리는 목소리로 대답했다."폐하의...폐하의 개처럼 다루어 주세요.""이를 어쩐다. 내가 이미 강아지가 두 마리나 있는데...한 마리 더 늘려서 제대로 관리할 수 있을지 모르겠네? 혹시 모르지. 제대로 제롱을 부리거나 특별한 재주가 있다면 받아줄 지도."아델은 이죽거리며 말했다. 어떻게 괴롭힐까 고민하는 듯 표정이 신나 있었다. 그녀는 그의 머리카락을 거칠게 쓸어 넘기며 이 강아지가 어떤 재롱을 부릴지 기대했다. "흡...컥..."아델은 그의 입술에 엄지를 밀어넣고 강제로 입을 벌렸다."우리 강아지는 어떤 재주가 있나? 빠는 재주은 좀 있어?"레온하르트는 그녀의 손가락을 혀로 감싸며 고개를 끄덕였다."대답이 아니라 고개를 끄덕이다니...역시 왕족은 건방지구나."그녀의 손가락이 그의 목젖을 찌르자 그는 작게 구역질을 하며 눈가가 젖어들었다."개새끼야. 너는 강아지가 아니고 내 앞에선 그저 발정난 개새끼라고. 알아들어?""네...네...주인님...혼내주세요. 잘못했어요.""혼이 네겐 칭찬인 걸 아는데 혼내달라고?"아델의 엄지가 그의 혀를 누르며 턱을 강하게 잡았다."앞으로 네가 내가 바라는 건 모욕이야. 네가 할 껀 복종 뿐이고. 알아들어? 정치적
또 다른 남성이 자신에게 관심을 보인다는 것, 그건 요즘들어 느끼는 새로운 만족감이다. 아델은 좀 더 가벼운 발걸음으로 만찬장에 돌아와 자리에 앉았다. 자신의 지위 때문인지 무엇 때문인지는 몰라도 카일, 레온하르트 등 괜찮은 남자들의 대쉬는 그녀의 기분을 나쁘지 않은 상태로 만들어 주었따. 그녀를 따라 만찬장에 들어선 레온하르트는 이제 노골적으로 들이대기 시작했다. 시선을 아델에게 고정하는 것은 물론이고 기회가 닿을 때마다 말을 건넸다. 정치적인 이야기를 하는 척 하며, 그 속에는 분명 다른 무언가가 담겨져 있었다."폐하, 이번에 저희 사신단이 가져온 포도주입니다. 어떠셨는지요?"레온하르트가 가져온 포도주는 분명 훌륭했다. 그러나 술을 그리 즐기지 않는 아델은 그저 고개만 끄덕였다. 하지만 그는 연신 잔을 권하며 의도적으로 손길을 그녀의 손가락에 스쳤다. 아델은 그 접촉을 무시하지 않고 천천히 그를 바라보았다."그대, 원래 이렇게 노골적인가?"레온하르트의 얼굴에 홍조가 돌았다. 취한건지 부끄러운건지 알 수 없었지만 그는 물러서지 않고 말했다."이건 기회니까요. 제가 돌아가면 다시 이런 기회는 오지 않을 겁니다."그는 꽤나 단호한 어조로 말했다. 왕이 될 수 없는 둘째 왕자. 거기다 독특한 취향까지. 어쩌면 아델에게 잘 맞을지도 모르는 상대였다. 만찬이 끝나갈 무렵, 아델은 자리에서 일어났다. 이번에도 카일에게는 눈짓을 해서 대기하도록 지시한 뒤 조용히 만찬장을 나섰다. 역시나, 익숙한 발소리가 그녀의 등 뒤를 따라왔다.복도를 걸어 그녀의 침실 앞에 이르렀을 때, 아델은 몸을 돌려 그를 바라봤다. 이번에도 레온하르트였다. 그는 적당한 거리를 두고 그녀를 바라보고 있었다."작정했나보군.""폐하..."그는 잠시 숨을 고르고 침을 삼켰다. 그의 회색 눈동자는 열기가 가득했다. 마치 뭔가 아델이 해주길 바라는 듯한 간절한 눈이었다. 그녀는 그의 욕구를 풀어줄 생각은 없었으나 괜히 치밀어오른 짜증을 해소하기로 한다."기어와."아델은 일전에 루시안
굿노벨에 오신 것을 환영합니다. 굿노벨에 등록하시면 우수한 웹소설을 찾을 수 있을 뿐만 아니라 완벽한 세상을 모색하는 작가도 될 수 있습니다. 또한, 로맨스, 도시와 현실, 판타지, 현판 등을 비롯한 다양한 장르의 소설을 읽거나 창작할 수 있습니다. 독자로서 질이 좋은 작품을 볼 수 있고 작가로서 색다른 장르의 작품에서 영감을 얻을 수 있어 더 나은 작품을 만들어 낼 수 있습니다. 그리고 작성한 작품들은 굿노벨에서 더욱 많은 관심과 칭찬을 받을 수 있습니다.