EL AMOR DEL CEO CIEGO
— Adrián, preguntaba, no tenía idea de lo que le esperaba
— Comenzarás con Isack, Adrián, ponganles los guantes, van a boxear un poco, y no se pongan llorones
Alessandro y Joshua, pusieron los guantes a sus primos, ellos ya tenían experiencia, conforme fueron dándose los primeros golpes a los jóvenes de les calentó la sangre
— ¡Isack, me estás pegando muy fuerte, te voy a regresar lo mismo ya verás! — Adrián, le reclamaba a su primo
— Dale como quieras, que alcabo pegas como niña, no me duele para nada