El pacto
– cuestiono la pelirroja.
– Vamos, ya te he dicho mi verdadero nombre, aunque por supuesto, no podrás recordarlo, tenemos un pacto por cumplir dulce y pueril Briana, nos hemos unido con ello, eres mía, tu alma me pertenece y cuando cumpla todo lo que demandes, la devorare completa, por ahora, hacerme pasar por tu socio es lo adecuado, no podrás alejarte de mí aun cuando te arrepientas de nuestro contrato, si lo haces, sufrirás un terrible dolor, ¿Qué dolor? Seguramente te preguntaras, bien, te lo explicare, debiste morir por suicidio, ese era tu destino, en efecto y como dijo tu ruidosa amiga, caíste desde el último piso de ese edificio, no moriste gracias a nuestro pacto, sin embargo, si te