Venganza en la Corte de Jade
ahhh!
Serafina giró el cuchillo una vez más con más fuerza.
Amparo gritó:
—¡No… no lo diré! ¡A menos que prometas que no me enviarás a Lupanar Umbrarum… de lo contrario, aunque muera, no te lo diré!
Serafina habló con voz seria.
—Está bien, lo prometo.
Amparo entonces respondió.
—No sé quién fue. Esa persona… esa persona me dio una carta secreta. Me dijo que tú saldrías ese día, tomarías una ruta… en fin, él es el verdadero culpable.