Sombras del Corazón
Por eso Ryan lo cuidaba tanto, incluso lo ponía junto a su almohada para dormir.
Y cuanto el cerdito dorado… tampoco era cualquier cosa. Su abuelo había mandado a hacer uno especial, con 99 diamantes, para que fuera su amuleto de la buena suerte.
Sin embargo, toda esa felicidad se vino abajo cuando Angie volvió al país. Poco a poco, las trampas y las mentiras, fueron haciendo que Marc dejara de confiar en mí.
Ryan me defendía, pero ella fingía llorar y lo acusaba de estar manipulado y malcriado por mí.