Entre Traición y Venganza
La hermana de Isabel solo tiene diez años, ¿acaso crees que pudo intimidarla?
Como era imposible razonar con él, estaba a punto de responder cuando alguien llamó a la puerta.
Con toda mi paciencia, fui a abrir.
—Hola, Valeria, soy la secretaria del señor Andrés, Isabel Castillo.
Afuera, Isabel me sonreía con la comisura de los labios mientras extendía la mano.
Yo la miré fría, sin corresponder al gesto.
Andrés, con el rostro tenso, me apartó y, al verla, cambió de tono.