El Alfa y la Cazadora
Los disparos comienzan a volar por todos lados, Jean, Kent, Mathew y Samuel intentan dispararle en el corazón, pero él es demasiado veloz, elude cada una de las balas y vuelve a treparse en el árbol con una habilidad sobre humana digna de una película de terror.
—¡Mátenlo! —ordena Max.
Su voz atrae al monstruo directo hacia él. Corre a toda velocidad, mientras yo intento darle alcance antes de que llegue. Me pongo frente a Max y le apunto con la ballesta, suelto el disparo, pero esa cosa lo detiene en el aire, da un paso hacia mí, y me golpea con el dorso de su mano, lanzándome con toda su fuerza hacia atrás.