Desaparecida en el fuego
El dolor que sufrió Julieta, ninguno de ustedes lo va a evadir.
Tiró el frasco vacío y giró hacia la puerta.
En cuanto la puerta se cerró, las llamas se filtraron por las grietas, avanzando sobre la gasolina que cubría el piso.
La desesperación ahogó a Tania. Tiró de las esposas con todas sus fuerzas, hasta que el hierro le desgarró la piel.
Pero al recordar que ya no sentía las piernas, gritó como loca: