La Princesa rechazada
En la nota estaban las palabras: “Para ti. Por favor, usa el vestido nuevo que he seleccionado para ti en tu guardarropa para la cena de esta noche. Suyo, rey Declan Wells.
¿Un nuevo vestido? ¿No me había dado ya suficiente? Me di vuelta y regresé al armario de madera, abriéndolo con una nueva sensación de temor. En él, estaban los mismos vestidos que había visto muchas veces antes, pero ahora había un vestido de satén esmeralda muy parecido al escarlata que había usado por primera vez.
La sorprendente diferencia, sin embargo, era que éste tenía un escote profundo en la parte delantera, que revelaba mucho más de lo apropiado. No tuve más remedio que usarlo como prácticamente lo ordenó el Rey