Un Anhelo Sin Final
Carlos miró a la multitud que observaba el espectáculo, sacó un fajo de billetes de su cartera, y arrojándose al aire.
—¡Quién encuentre a mi esposa, le daré quinientos mil dólares!
La multitud quedó en silencio absoluto.
De repente, su asistente llegó corriendo, emocionado.
—Señor Sainz, encontramos una pista de la señora.
Una fotografía aficionado la había captado en una sesión de fotos callejera.
Pero no se podía determinar la ubicación exacta.