Mi esposo, su héroe
Luego, con una sonrisa maliciosa, agregó:
—Ah, seguro no lo sabes, ¿verdad? Este hijo que llevo no es por inseminación artificial, como Nelson te hizo creer. ¡Hace tiempo que él y yo dormimos juntos!
Por un segundo me quedé paralizada.
Nunca creí que la traición de Nelson fuera más que emocional, jamás pensé que llegaría a engañarme también en lo físico, mostrando una fidelidad falsa que ahora solo me repugna.